Terapia asistida por animales para personas con discapacidad

Se sabe qué hace mucho tiempo han utilizado a los animales como terapia, los más usados para ayudar a las personas con discapacidad son los perros, gatos y otros animales domésticos, como aves y peces, dando buenos resultados y ayudando en su recuperación.

Pero no solo los animales mencionados ayudan, también se está trabajando con caballos y delfines, y están dando buenos resultados para ayudar a las personas que padecen de autismo y parálisis cerebral, lo cual ayudan a desarrollar su capacidad de empatía, favoreciendo su integración social y su capacidad de adaptación a diferentes situaciones.

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Los perros de terapia deben ser animales con un buen temperamento, tranquilos, sociables y pacientes ante cualquier situación que se les pueda presentar.

La relación con los perros ayuda  a las personas con problemas físicos y también con problemas emocionales a una más pronta recuperación.

Existen centros de rehabilitación dónde los perros asisten a los enfermos ayudándolas a realizar los ejercicios necesarios para recuperarse.

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Las razas de perros más utilizados para terapia por ser dóciles y fáciles de manejar son:

Chihuahua, Poddle, Corgi, Bulldog francés, King Charles Spaniel, Dachshund, Pugs, Beagle, Yorkshire terrier, Bichon.

No nos olvidemos de los delfines que son animales sociables, inteligentes, y que gozan de gran popularidad entre los niños. Es por ello que las terapias con estos animales son un recurso didáctico muy empleado para trabajar con niños que tienen necesidades educativas especiales, como es el caso del síndrome de Down.

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A diferencia de las personas – con quienes nuestras interacciones pueden ser complejas e impredecibles – los animales proporcionan una fuente de sosiego y un foco de atención.  Hacen que nos sintamos seguros y aceptados incondicionalmente. Para los grupos de personas desfavorecidas que se sienten vulnerables a causa de sus circunstancias o de sus condiciones físicas y/o emocionales, esta aceptación plena es clave. ¡Los animales no juzgan!

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